EL FERROCARRIL EN ALICANTE

La llegada del ferrocarril en 1858 cambió radicalmente la Provincia de Alicante. Antes más del 70% de la población vivía y subsistía en el campo y un 80% trabajaba en el sector primario. Había paro, mucha pobreza y hambrunas endémicas. Y más de un 80% de analfabetismo.

Con los movimientos de personas y mercancías empiezan a aparecer cientos de empresas familiares que no quieren perder ese tren que acaba de llegar. Visionarios alicantinos que supieron intuir mercados más allá de las fronteras de la provincia. Y con sus familias y empresas trajeron prosperidad, riqueza y trabajo. Y también universalidad, cultura, educación, superación, bienestar, conquistas sociales…

Los nuevos tiempos viajaban en trenes de vapor. Y subidas en él las industrias crecen y se reproducen. El tren trae materias primas y devuelve productos manufacturados. Y la exportación y la importación ponen los puertos de la provincia en los mapas mundiales, pues por el tren pueden seguir viaje hasta cualquier lugar.

Las ciudades y sus empresas necesitarán mucha mano de obra y atraerán a miles de personas que pasarán de ser jornaleros a ser obreros. Por eso muy pronto llegarán los conflictos sociales que ocuparán gran parte del siglo XX. Elche y Alcoy serán pioneros en España no sólo en industrialización, sino también en estos movimientos obreros cargados de enfrentamientos, huelgas y reivindicaciones laborales.

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